MUCA-Roma: proteger y respetar los presupuestos del sector cultural

Fachada del MUCA-Roma en la calle de Tonalá 51 y un aspecto del performance Intervención: índigo de Laura Anderson Barbata en el marco de la exposición homónima de octubre de 2019 a febrero de 2020. (Fotos: mucaroma.unam.mx y Dabi Xavier).

En esta séptima entrega sobre la situación de algunos museos en México frente a la pandemia de la COVID-19 (la sexta reflexión fue publicada en Paso libre alrededor del recinto fronterizo en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el Museo Reyes Meza), nos situamos ahora en un espacio experimental y “emergente” que busca vincular el trabajo entre las comunidades universitarias, profesionales y urbanas con especial atención en “colectivos minoritarios o periféricos” a partir de un discurso basado en la diversidad cultural, social, étnica y territorial. Se trata del Museo Universitario de Ciencias y Arte, MUCA-Roma UNAM que en su casa porfiriana en esa colonia de la Ciudad de México recibió en 2019 a cerca de 7,671 visitantes mayoritariamente jóvenes (de 15 a 34 años que suman el 64 por ciento). Un museo sin una colección artística en sí pues funciona como una especie de plataforma de aprendizaje y profesionalización de estudiantes del arte, el diseño y la arquitectura que buscan impactar en la comunidad local de la Roma y sus alrededores.

Un ejemplo claro y reciente de esta interacción pública con los colectivos cercanos al museo, con temáticas y contenidos atentos al cruce de disciplinas en el trabajo creativo fue el de la artista visual Laura Anderson Barbata con Intervención: índigo. Una exposición, talleres, charlas y un performance (entre octubre de 2019 y febrero de 2020, poco antes de que se detonara la pandemia por la COVID-19) cuya motivación fue “cultivar la protección de los unos a los otros”. Se presentó en el MUCA-Roma no solo para montar textiles con un contenido estético, ritual y antropológico como protesta por las acciones violentas en contra las comunidades afrodescendientes en el mundo sino que buscó con el arte acción “hacer un llamado” al cuidado colectivo mediante la danza, la música, la procesión y la protesta creativa. El performance realizado el 8 de febrero pasado, involucró a vecinos de la colonia Roma así como a zanqueros de Nueva York (los Moko Jumbies), los zancudos (zanqueros) de San Pedro y San Pablo en Zaachila (Oaxaca) y los músicos de Jarana Beat que han reinterpretado los acordes tradicionales de la Costa Chica de Guerrero.

A la izquierda, Anderson Barbata, artista visual que refleja bien la confluencia de intereses y disciplinas que el recinto universitario acoge en sus espacios físicos y virtuales. En la otra imagen, un momento de su performance realizado el 8 de febrero de 2020 desde la glorieta del metro Insurgentes hacia la colonia Roma. (Foto: Job Juárez).

Cecilia Delgado Masse dirige el MUCA-Roma desde 2016. Tiene 24 años como profesional de los museos en las áreas de la investigación, la coordinación, la curaduría y la gestión de procesos curatoriales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y antes en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). Reflexiona aquí con base en el cuestionario de Paso libre.

—¿Cómo ha impactado la pandemia actual la vida del MUCA-Roma?

La pandemia ha paralizado el mundo, en especial lo que implica a los espacios públicos. Y en este sentido MUCA-Roma es un museo universitario y público cuya apuesta está en la experiencia presencial tanto del dispositivo museológico que se trabaja a través del programa público y en paralelo a las exposiciones, como el ámbito museográfico con los grupos críticos de trabajo que se conforman por estudiantes que realizan su servicio social, los artistas, los diseñadores o arquitectos invitados así como comunidades específicas que se involucran en el desarrollo y concreción del proyecto.

Se plantea como un espacio experimental pedagógico que propone el cruce de metodologías para aplicarlas en el espacio sin estar sujetos a la idea del cubo blanco, manteniendo la naturaleza de la casa estilo porfiriano que ocupa y que también forma parte de un patrimonio cultural, donde el arte pregunta, el diseño propone y se crea el espacio para poner en juego las tesis o investigaciones planteadas en el proyecto a través del programa público.

A causa de la pandemia y por presentarse casos de COVID-19 con vecinos, no pudimos inaugurar los dos proyectos sobre los que veníamos trabajando en la producción y que alcanzamos a montar: La paradoja de lágrimas. Naturaleza, cuerpo y rito en el textil contemporáneo de Lourdes González Osnaya, y Bio in situ. En búsqueda de un método natural de Sofía Probert. Afortunadamente la UNAM ya había tomado medidas protocolarias previas a que determinaran el estado de contingencia en la Ciudad de México, por lo que a partir del 20 de marzo nos tuvimos que reorganizar y empezar a desarrollar las estrategias necesarias que de alguna manera dieran continuidad a ambos proyectos bajo el programa emergente #mucaromaenred manteniendo el sentido y la pertinencia de lo planteado. En cierto sentido considero que ha sido afortunada esta estrategia digital frente a la COVID-19 porque nos hemos encontrado con una audiencia increíble, de otras latitudes con la que no podríamos coincidir de forma presencial.

La reorganización no sólo se limita a los proyectos expositivos, implica también establecer una logística administrativa, de gestión y de seguimiento que se ajuste a las nuevas dinámicas de operación del museo a distancia y en red, lo que ha implicado un gran esfuerzo de todos y donde equipo ha mantenido un compromiso increíble desde sus casas.

Aspectos de las exposiciones virtuales vigentes en el MUCA-Roma. A la izquierda detalle de La paradoja de las lágrimas: naturaleza, cuerpo y rito en el textil contemporáneo de Lourdes González Osnaya; a la derecha una pieza de Sofía Probert en la muestra virtual Bio in situ. En búsqueda de un método natural.

—¿Cuáles son las estrategias (financieras, conceptuales u otras) que se requieren para apoyar la labor de los museos en México en tiempos de pandemia?

—Una de las primeras estrategias es mantener el presupuesto designado y cancelar proyectos que implican un costo adicional y que se encuentran en ciernes. Mantener primero lo que tienes para entonces hacer una evaluación y poder pasar a la proyección. Asimismo considero que se tendría que hacer una red de museos, trabajar en la conectividad y que esas redes puedan complementarse y apoyarse mediante la generación de espacios plurales y equitativos de colaboración que los fortalezcan.

—¿Qué medidas sanitarias implementarán en el museo a tu cargo con la apertura próxima dentro de la llamada “nueva normalidad”?

—La UNAM, a través de la Coordinación de Difusión Cultural y la Dirección General de Artes Visuales ha promovido un constante trabajo para desarrollar las estrategias de un plan a corto, mediano y largo plazo de acuerdo con la evolución de la pandemia, por lo que también se han preparado protocolos de apertura escalonada con las medidas de seguridad necesarias de desinfección, operatividad y atención al público para los museos, puntualizando las especificidades de cada espacio De forma particular en MUCA-Roma hemos trabajando en un plan híbrido virtual y presencial para el regreso. En principio este será bajo cita y con agenda en grupos pequeños, diseñado y pensado para promover la seguridad de todos en la que será esta “nueva normalidad”.

—¿Cuáles serían para ti los aspectos para reelaborar o replantear en el Programa Sectorial de Cultura acorde a la realidad mexicana post COVID-19?

—1) Proteger y respetar los fondos presupuestales del sector cultural que al parecer será lo primero vulnerado; 2) hacer un análisis y evaluación de la estructura de operación que evite la burocratización y la precarización del trabajo proponiendo un proyecto “integral”. Como podemos ver en la última encuesta que se realizó desde la Cátedra Inés Amor de la UNAM, el cultural es uno de los sectores más frágiles en cuestión de derechos básicos como la salud o fondos del ahorro; 3) trabajar en un proyecto cultural incluyente y plural a nivel nacional que evite el centralismo y atienda las condiciones y contextos locales con una proyección de crecimiento a corto, mediano y largo plazo que no esté sujeto a planes sexenales; 4) trabajar en la transparencia, el cruce generacional y la transdisciplina buscando la profesionalización.

—¿Qué requeriría una Ley de Museos?

—Políticas claras e incluyentes que fortalezcan sus marcos de operación estructural, conceptual y  de resguardo del patrimonio cultural.

—¿Es o no es necesaria una Ley de Mecenazgo? Por qué.

—Sí es necesaria porque involucra los fondos mixtos que comprometen a ambas partes y comparten el gasto.

—¿Qué lineamientos plantearías para una Ley de Mecenazgo en México?

—Un consejo consultivo que regule los intereses que involucran los mercados, donde además exista la transparencia y la claridad en sus funciones.

Algunas de las acciones desarrolladas en el recinto: a la izquierda, parte del proyecto colaborativo y exposición Rótulos México, coordinados por Cristina Paoli, en el que maestros de este oficio popular compartieron sus conocimientos en talleres y residencias semanales en el museo; a la derecha, una reunión del programa Archipiélago de prácticas sociales que ofrece una plataforma de diálogo y visitas cruzadas entre organizaciones civiles y comunidades en pos de soluciones locales y sostenibles para mejorar su entorno y fortalecer su identidad.

—¿Cómo alentar la participación social -de individuos, universidades y empresas- en el entramado del sector cultural?

—Desarrollando proyectos compartidos; involucrándolos en las dinámicas de operación cultural; promoviendo cruces temáticos que reactualicen las formas de percepción sobre las implicaciones que tiene la cultura para todos, y provocando cruces transdisciplinarios que fortalezcan las curvas del aprendizaje compartido y empático, entre otras.

—¿Qué estrategias financieras y en materia fiscal serían ideales de implementar en beneficio de los museos y de sus públicos?

—En principio pienso en el personal que labora por el capítulo 3000 o por honorarios y los impuestos que deben pagar y que muchas veces no les permiten un ahorro para un seguro médico. Considero que si estás pagando impuestos se podrían desarrollar estrategias compartidas con el sector salud para contar con un seguro; estímulos fiscales compartidos que permitan el desarrollo de proyectos comunitarios, arqueológicos, de restauración, conservación de colecciones e inmuebles.

—¿Establecen con la Secretaría de Cultura federal algún tipo de enlace, intercambio de trabajo, opiniones, críticas?

—No.

—Diferentes voces han planteado la exigencia de suprimir, posponer o redirigir los recursos del futuro Complejo Cultural Chapultepec hacia planes /comunidades / museos en crisis ante la pandemia. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

—Desconozco en su totalidad el proyecto del Complejo Cultural Chapultepec pero sí considero que en estos momentos de emergencia se debe atender y proteger la estructura que existe y forma parte del proyecto cultural, ya que el imponer un proyecto con gran inversión resulta inviable ante las condiciones de crisis actual. Pensaría más en hacer funcionar lo que se tiene para entonces poder evaluar la proyección.

—Desde su autonomía, ¿cómo participan la UNAM y MUCA-Roma en la reactivación del sector cultural en esta nueva coyuntura?

—La UNAM lo empezó a hacer desde hace tiempo mediante diversas estrategias, una de ellas fue el crecimiento que tuvo con la proyección de una red de museos para la atención de todas las áreas que involucran al sector cultural (colecciones, acervos, inmuebles, educación y formación, transdisciplina, comunidades, etc.).  Asimismo ha fomentado la profesionalización del medio con una proyección internacional al tiempo de fortalecer y ofrecer una oferta cultural diversa. En particular MUCA-Roma lo hace desde la resignificación del museo como un laboratorio experimental pedagógico y social que fomenta, investiga y difunde la producción contemporánea del diseño, el arte y la arquitectura a partir de los cruces del aprendizaje y el trabajo creativo entre las comunidades universitarias, urbanas y rurales para generar una reflexión crítica de la experiencia museística como una herramienta que produce conocimiento y desarrolla estrategias que generen mejores condiciones de vida. ¿Como lo planeamos hacer en un futuro? Me parece importante que como museo universitario se proponga como una plataforma colaborativa que involucra un trabajo por hacer en colectividad. Para este futuro inmediato, sin duda lo que toca es continuar con el estudio del contexto para un programa híbrido que sea para todos.

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