diciembre 3, 2022

(Ilustración: Paso Libre)

Otra vuelta de tuerca…

(Ilustración: Paso Libre)

El pasado 8 de septiembre, el Secretario de Hacienda Arturo Herrera entregó a la LXIV Legislatura el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para 2020, el cual busca, de manera prioritaria, el bienestar social, la seguridad nacional, el rescate del sector energético y la lucha anticorrupción. Desgraciadamente, de la cultura y la cinematografía ni mención se hace y eso que aportamos más del 5 por ciento del PIB (1) y somos un baluarte para la cultura de la paz y la regeneración del tejido social.Con esta propuesta se quiere sacar a México del camino de la recesión económica, en la que según destacados economistas hemos caído en el segundo semestre de 2019. (Aunque AMLO tenga otros datos). Además del ramo de Energía, con un aumento del 78.1 por ciento, la Secretaría de la Función Pública recibirá un “jugoso” incremento del 62 por ciento. Otras dependencias que también ganarán recursos son las instituciones nacionales de educación superior, así como habrá mil millones de pesos destinados a las cien nuevas Universidades para el Bienestar. Se corrigió así uno de los grandes errores del presupuesto de 2019.

La Secretaría de Gobernación y otras dependencias como Turismo, Sedatu y la Oficina de la Presidencia de la República percibirán menos recursos el próximo año, con reducciones del 33 al 42.6 por ciento. La Oficina de la Presidencia, acorde a la austeridad que el mandatario federal ha tenido como bandera, tendrá una disminución de 41.4 por ciento.

Cultura y cinematografía

Esta es la primera propuesta presupuestal totalmente elaborada por el gobierno de AMLO, en la que contempla ingresos por casi 6.1 billones de pesos, lo que representa un pequeño incremento con respecto a 2019. Toca a la Cámara de Diputados debatirla, ajustarla y, en su caso, aprobarla antes del 16 de noviembre. Esperemos que esta vez no exista la disciplina partidaria y sí la independencia de poderes, evitando así lo que sucedió el año anterior, y se modifiquen a la alza algunas partidas cinematográficas tan necesarias para el impulso y desarrollo de nuestra industria de manera integral. ¡Todos saldríamos ganando!

En artículos anteriores ya habíamos advertido que un país no crece con una política de recortes, tal y como sucedió en 2019. Afortunadamente, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) corrigió el rumbo y el PPEF del 2020 tiene un ligero crecimiento, pero este será rebasado por la inflación del año que termina, que se estima superará el 4 por ciento (2) para el mes de diciembre —aunque AMLO tenga otros datos—, lo que nos indica que existirá una pequeña reducción a precios constantes.

Lo bueno

Primero. Hay que celebrar que en las áreas de cultura y cinematografía ya no se hizo el recortón de 2019, que en cultura fue del orden del 7.61 por ciento  y en cine del 17.40 por ciento en comparación con 2018. En esta ocasión, para el 2020 hay un pequeño incremento del 3.67 por ciento en cultura y un aumento del 3.90 por ciento para cinematografía. Es decir que, descontada la inflación, se recibirá casi lo mismo a precios constantes del 2019 y aparentemente más a precios corrientes.

Cuadro elaborado por el periódico El Economista, publicado el 10 de septiembre de 2019. (Cortesía: Vicente Gutiérrez).

Este ligero incremento no logra nivelar los recursos con los del presupuesto de 2018, por lo que en 2020 se repetirán y mantendrán los recortes realizados ya este año en el área de cine. Esperemos que la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados consiga obtener unos “sugeridos” o “incrementos reales”, ya que de otra manera no existirán los apoyos tan necesarios para los festivales, que bajaron de más de 30 a solo ocho beneficiados en 2019, y serán muy pocos los apoyos para la escritura de guiones y desarrollo de proyectos, que este año tuvieron que ser solventados con recursos de la Secretaría de Cultura (SC). (3)

Segundo. A pesar de los recortes del 2019, en materia de apoyos a la filmación de largometrajes afortunadamente no se redujo el número de películas como se temía inicialmente. Esto se logró gracias a múltiples factores como:

a) En el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) se autorizaron 13 filmes con el presupuesto aprobado de 80 millones de pesos (mdp) —6.71 mdp por título— y se lanzó una segunda convocatoria adicional con el dinero no ejercido, que sumaba más de 60 mdp, a causa de las declinaciones que hubo de diversos proyectos fílmicos avalados en años anteriores, debido a la complicada normatividad incorporada en fechas recientes. Para esta segunda convocatoria se espera aprobar 10 proyectos más con 6 mdp por título.

b) El Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional (Eficine) tiene que ejercer los 650 mdp indicados en la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR). En su primera convocatoria se aprobaron 22 películas —10.1 mdp por título—, quedando casi 100 mdp sin ejercer de los 325 mdp del primer semestre. En la segunda convocatoria se tendrán que utilizar los 425 mdp restantes, por lo que se espera que se apoyen unas 40 cintas más, cifras que resultan casi semejantes a las de años anteriores.

c) Debido a que el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) no ha seguido la directriz de AMLO de máxima transparencia, en el transcurso del año existió una controversia con el Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte en México (Moccam) sobre las cintas apoyadas a través del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine). Las sumas del colectivo, que se basaban en lo poco que se ha publicado en la página y en los boletines de prensa, resultaban diferentes y menores a las manejadas por el organismo. Después de muchos dimes y diretes, el Imcine emitió un boletín aclaratorio afirmando que se habían apoyado 31 películas con 138 mdp —4.45 mdp por título—, cifra que superaba los 80 mdp que se etiquetaron en el presupuesto aprobado por el Legislativo para 2019. ¿De dónde salió el resto? En el listado publicado por el Imcine se encontraron algunas inconsistencias que esperamos sean aclaradas en el informe anual.

Por lo anterior, se puede estimar que para el 2019 superaremos con creces las 99 películas apoyadas con dinero público en 2018. Excelentes números que no deben de obnubilar al Ejecutivo o al Legislativo, ya que los guardaditos encontrados este año no se repetirán fácilmente. Tampoco hay que poner obstáculos, que se creían superados, para la aplicación del artículo 189 de la LISR, tal como lo propone la SHCP en el paquete económico que presentó y del que hablaremos en las próximas entregas.

Tercero. El Imcine, siguiendo las directrices de AMLO, desarrolló múltiples polos audiovisuales o encuentros para la formación audiovisual de las comunidades indígenas en diversos estados de la república, impulsando así la  descentralización y democratización de la cultura fílmica. En coincidencia con el apoyo a las etnias lanzó una convocatoria para producción, misma que tuvo alcance hasta Centroamérica. El Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) convocó a los integrantes de las etnias de México para que se inscribieran en esta institución de excelencia. Los resultados de esta política de inclusión se verán en los próximos años, ya que las realidades de las comunidades son muy diferentes a las de los urbanitas y hay que respetar sus usos y costumbres.

Cuarto. Después de muchos sobresaltos, cuando la rumorología sostenía que iba a desaparecer por falta de presupuesto, mientras que la directora del Imcine sostenía lo contrario, un poco tarde por los recortes de personal, a mediados de año apareció el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2018. La versión es más austera y tiene menos datos, pero salió y eso fue una gran noticia para la comunidad fílmica.

Quinto. Entre lo prometido y lo cumplido por AMLO se puede destacar lo siguiente:

a) En materia de austeridad y ahorro se cumplió, al reducirse los privilegios, bonos y lujos de los funcionarios del gobierno. Además, se logró el uso racional de los recursos y la eliminación de gastos superfluos.

b) En materia de reducción de salarios hubo una disminución en los sueldos de los funcionarios a nivel directivo.

c) El combate a la corrupción, los cineastas lo agradecemos y coincidimos en que ningún servidor público pueda obtener beneficios particulares y que se acabe el famoso 10 por ciento que se cobraba por la adjudicación de las compras públicas y las asignaciones de contratos o apoyos. También agradeceríamos que se acabara la concentración de apoyos en las manos de unos cuantos, amigos y cercanos al gobierno en turno, así como el combate a la opacidad, que regresó al Imcine durante el priato reciente para hacer sus grandes negocios a espaldas de los cineastas.

Lo malo

Primero. Se firmó el T-MEC  que negoció EPN y avaló la Cuarta Transformación sin atender las peticiones de los artistas cinematográficos. (4)

Segundo. La reforma de la Ley Federal de Cinematografía. Se está discutiendo en la Cámara de Diputados por la Comisión de Cultura y Cinematografía, pero se vulneró la soberanía legislativa al permitir la presencia y participación de los abogados y representantes de la Motion Picture Association of America (MPAA), que defiende al cine estadounidense. Además, ha sido notoria la falta de participación de la mesa directiva de la comisión, pues todo se ha centrado en la presencia de su presidente, Sergio Mayer. Hasta el momento, parece que los dados están cargados en contra del cine mexicano, lo que va en sentido opuesto a las promesas de la 4T: aumento de exhibición del cine mexicano, regulación del cine extranjero, incentivos fiscales para los exhibidores que proyecten nuestro cine, etc. (5)

Tercero. Siguen sin cumplirse a cabalidad las leyes transversales de diversos artículos constitucionales. No hay una política de equidad para incorporar la expresión de las mujeres y la de grupos en condición de vulnerabilidad. No han existido avances para la creación de un cine infantil que impulse nuestra cultura en su diversidad. No se ha resuelto la independencia soberana de transmisión de las obras cinematográficas a través de dispositivos propios (FilminLatino y otras plataformas).

Cuarto. Durante más de un año, el Imcine realizó múltiples consultas sobre las necesidades de la comunidad y lo que es perfectible en materia de políticas públicas dentro del sector. Se pensó en voz alta: ¿Cuál es el tipo de cine que se debe impulsar con los escasos recursos públicos? ¿Los mecanismos actuales están funcionando o no? ¿Qué se necesita para un desempeño incluyente y participativo? Sin embargo, hasta el día de hoy no se han presentado las conclusiones y mucho menos se ha dado a conocer el Plan Sectorial de Cultura en la presente administración. (6)

Quinto.  No se han realizado los cambios a las reglas de operación de los fideicomisos solicitados al Imcine, por eso se está repitiendo el fenómeno de que se apoya a los mismos y se aprueban proyectos que, al paso del tiempo, los productores no logran consolidar en su esquema financiero (ver punto Segundo de Lo bueno) y los recursos vuelven a las arcas del Imcine. Un juego perverso que incrementa los datos estadísticos de los informes, pero que no se refleja en la realidad fílmica de la creación y el empleo.

Sexto. El presupuesto de 2020 va todavía en contra del principio de la “no retroactividad” establecido en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) y de nuestra Constitución. Si bien son 13 mdp más que en 2019, todavía estamos abajo 45.1 mdp en comparación con 2018 y 368.9 mdp respecto a 2012. Esperemos que próximamente la 4T le dé una vuelta de tuerca e impulse este campo que tantas inversiones privadas atrae y tanto empleo proporciona, a la vez que garantiza la libertad de expresión y transmite nuestro imaginario a los mexicanos y al resto del mundo.

Y todo lo anterior, en medio de una gran guerra mediática en la que nada se le reconoce al nuevo gobierno, queriendo la plutocracia de las administraciones neoliberales que nos gobernaron confundir a la sociedad, en busca de la recuperación de sus antiguos privilegios, que tanto hundieron a nuestro país. ¡Viva México, ca…!

(1) La Unesco concluyó hace unos años que las industrias culturales aportan a un país el 5 por ciento del PIB. Esta cifra se incrementa en México, de acuerdo a una investigación del CIDE de 2015, hasta el 9 por ciento, mientras que según cifras del Inegi de 2019, se reduce al 3.2 por ciento.

(2) La inflación de 2019 se estimó tomando como base el Índice de Precios del Banco de México (4 por ciento) y su proyección a diciembre.

(3) Estos proyectos se solventaron con recursos de la Secretaría de Cultura, pero no se ha informado de manera pública ni el monto ni cuántos fueron apoyados.

(4) https://pasolibre.grecu.mx/golpe-al-corazon/

(5) https://pasolibre.grecu.mx/urge-la-cuarta-transformacion-en-la-ley-del-cine-mexicano/

(6) https://pasolibre.grecu.mx/pnd-o-simple-resumen-de-buenas-intenciones/

Comparte en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.